viernes, 14 de agosto de 2009

La Sierra de la Rasía

En esta ocasión damos forma a una idea que ya nos rondaba la cabeza desde hacía ya algún tiempo.
Para ello tomamos el tren (Cercanías de Renfe) hasta el pueblo de Pujayo, donde tras callejear un poco encontramos la pista de ascensión a Obios, que en sus primeros compases es de hormigón, pero pronto empezará una pista un poco degradada que durante todo su desarrollo nos romperá el ritmo por sus cambios de pendiente y el estado del firme; con todo y con ello se sube bien.

No dejamos la pista hasta la última rampa que viene después del abrevadero que se halla en la última curva de herradura. Poco después de acabar este repecho giraremos a la derecha campo a través, siguiendo un leve rastro de vehículos 4x4 que pronto desaparecerán.


Ya estamos en la sierra de la Rasía, que se extiende hasta el Navajos, y empieza la navegación con GPS y la locura, porque vemos la pista a la que hemos de llegar, pero no hay camino. En nuestro caso optamos por ir a enganchar un caminito que nos marca el GPS a escasos 1000 mts, pero no nos será tan facil llegar, ya que un manto de escajos y hierbas variopintas de esas que tan bien se dan por estos lugares nos pondrán las cosas un poco difíciles, así que bici al hombro y paciencia, que andando se hace el camino y todo llega. Y llego, fijando como meta la línea que marca el GPS llegamos a un camino que comienza muy roto con mucha piedra suelta, al que desde la derecha llega otro camino que baja del Navajos, que podría ser otra alternativa para futuras expediciones; coronar el Navajos y enganchar el camino; en nuestro caso, desconociamos la existencia de esta variante, por lo que nos zurramos con los escajos.
La bajada que inicialmente presenta tan mal aspecto pronto va ganando transitabilidad y nos permite difrutar durante varios kilómetros de varios tipos de terrenos.
Y con esto ya felices por haber encontrado una alternativa para poder hacer un trazado circular alternativo por los Llares, retornamos a Torrelavega por asfalto.


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martes, 11 de agosto de 2009

El pico de la Cruz

Perdimos el tren para la ruta exploratoria del día, pero lejos de venirnos abajo, nos fuimos a pisar el pico de la Cruz, en el monte que separa el valle de Coo del de Cieza, terreno más que apto para la práctica del mtb, subimos desde Coo por una pista de buen piso que hará que las piernas vayan calentando en esta mañana dominada por la niebla.
La subida a este monte siempre se hace costosa porque aúna tramos de fuerte pendiente con tramos de pista bastante rota y nos pedirá potencia y técnica para hacerla sin poner claudicar poniendo un pie en tierra y en esta ocasión son el piso mojado hará que nos esforcemos más de lo normal, pero no por ello cejaremos en nuestro empeño, aunque reconoceremos que hicimos más de un pie.
En la Cruz, la niebla nos envuelve, haciendo poco apetecible seguir subiendo e investigar un par de variantes que tenemos pendientes por la zona, así que animosos nos enfilamos hacia la bajada por el bosque hacia Coo, que hace años que no bajamos, y esto fue lo mejor del día, pues la encontramos bastante más ciclable de lo que la recordábamos, a mitad de camino nos encontramos con una variante "La ruta del Carbón" que por satisfacer nuestra naturaleza curiosa intentamos grabar, pero fue imposible, ya que el camino literalmente desaparecía en un mar de helechos, y no es plan darse una pateada por ese terreno con la montura al hombro, desandamos lo andado y volvemos a la bajada del bosque que fue una auténtica pasada.




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domingo, 9 de agosto de 2009

Las Tuerces

En esta ocasión ciclaremos por tierras palentinas, por los alrededores de Aguilar de Campoo y sus laberínticas tierras.
El punto de origen de esta primera aproximación está en la playa del pantano de Aguilar de Campoo, y quien nos iba a decir a nosotros que en pleno agosto íbamos a pasar tanto frio, 12ºC en la salida animan bastante poco, pero la ilusión nos da alas. Después de abrigarnos, enfilamos nuestros pasos hacia las Tuerces, el primer punto es Valoria de Aguilar, pueblecito al que llegaremos surcando pistas, y un poco a ciegas porque el plano que tenemos en el GPS no marca las pistas que seguimos, pero sin mucho rodeo, desde este pueblo nuestra siguiente meta es Villaescusa de las Torres, precioso enclave junto al río Pisuerga, ansiado inicio de la ruta.

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Es aquí donde tomaremos la pista que nos habrá de llevar hasta las Tuerces, lugar donde el tiempo ha tallado la roca a su capricho, pero nos costará llegar porque las averías nos acechan como los buitres que nos sobrevuelan a escasos metros, y es que el día se tuerce y de qué manera cuando uno de los integrantes del grupo parte el desviador trasero; subsanamos la avería dejando la bici en sigle-speed y continuamos la ruta, que vendrá marcada por el otro protagonista del día, el helador viento del norte, que restará enteros a nuestras fuerzas y nos obligará a modificar el recorrido inicial.
Después de disfrutar de los colosos pétreos,

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nos vamos en busca del segundo punto de interés de la ruta, el Castillo de Gama, después de rodar por una estupenda pista que invita a rodar rápido y un ligera subidita vemos las ruinas del castillo que nos ofrece una vista aérea del pueblo de Gama, hacia el que bajaremos por una bajada bastante entretenida.

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Desde Gama meteremos la directa pues se nos echa la hora encima y enfilamos hacia el pantano de Aguilar, dejando para otra ocasión la ruta que originalmente teníamos pensada.

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sábado, 16 de mayo de 2009

El camino Schmidt

Esta vez viajamos hasta la sierra de madrileña, en esta ruta ascenderemos el Puerto de Navacerrada por asfalto, y una vez hayamos alcanzado la cima seguimos ascendiendo hacia la base militar, en el cruce hacia la izquierda, existe la alternativa de ascender el puerto por el monte desde el embalse de Navalmedio. Sin llegar a la base militar, giramos nuevamente a la izquierda; la entrada es inequívoca.
Empieza lo bonito, el camino Schmidt es bastante llano, pero el terreno, muy accidentado hará que en varias ocasiones debamos de bajarnos de la bici y patear.

A pesar de no tener un gran desnivel es bastante duro, porque el terreno nos exigirá trialerar para subir por las piedras que invaden el camino y trepar por las raíces de los pinos que perfuman el aire que nos rodea y pondrán a prueba nuestra técnica.
Al final del camino encontraremos la fuente de la Fuenfría,

y poco más arriba llegamos al puerto de la Fuenfria, desde donde descenderemos hacia las dehesas de Cercedilla ahora ya por una pista de buen piso.


Panorámica desde el mirador de la Reina

Desde aquí solo resta llegar hasta el punto de salida, pasando por la estación de Cercedilla y los Molinos, hasta Collado Mediano, que en nuestro caso fue el punto de salida en esta ocasión.

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miércoles, 25 de marzo de 2009

El Porracolina

En esta ocasión nos movemos a pie para ello nos dirigimos hacia el valle del Asón, lugar de impresionante belleza paisajística. La ruta comienza en el pueblo de Asón y llegaremos al pico Porracolina, que sin lugar a dudas es un estupendo balcón que ofrece unas vistas que bien recompensan la dureza de la ruta, aunque en nuestro caso, la bruma no nos permitió observar como es debido la zona de la costa. Una vez iniciada la ruta seguiremos durante unos pocos metros la carretera que lleva al salto del Asón (S-540) y la abandonaremos en el primer desvío hacia la derecha, bajaremos hacia un puente y cruzamos el río; pasaremos cerca de dos casas, y ya estaremos en ruta. Seguiremos el arroyo de Rolacias, al que habremos de vadear varias veces. En poco tiempo estaremos inmersos en un bosque de hayas y avellanos, que tapizan aun con las hojas caídas del otoño en camino, haciendo un poco más difícil nuestro avance. Si caminamos escuchando, nos daremos cuenta de que el silencio es el dueño y señor de este agudo valle, y solo el cantar de los pájaros y algún que otro pájaro carpintero se atreven a romperlo. También tuvimos oportunidad de avistar tres corzos a escasos metros de nosotros. Una vez salgamos del bosque empieza lo auténticamente duro, la subida es muy empinada y el camino hace zetas para disminuir la pendiente, que aun así es dura, pero gratificante en lo que respecta a las vistas, que no dejan ni un momento de darnos alegrías, y en cierto modo disgustos, al ver lo que aún nos queda. La ruta está bastante bien señalada con flechas, cosa que es de agradecer, pero estamos ascendiendo en sentido contrario al que estas marcan, no obstante, el camino está bastante pisado y salvo en tramos, es difícil perderlo; también hay hitos de piedras. Aunque en condiciones adversas la cosa podría ser bien diferente.


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