Ciertamente el día no es el más claro del año, pero sopla algo de viento sur, lo que seguro propiciara que tengamos unas buenas vistas.
Debido a que la subida al Toral tiene su miga, no nos andamos con rodeos y optamos por la aproximación más sencilla; por carretera hasta Herrera de Ibio.
Los primeros compases de la subida son comunes con la pista que rodea Ibio hacia Coo, pero en el paso canadiense no giraremos a la izquierda, seguimos rectos, un tramito de bajada y falso llano, y sin darnos cuenta ya nos metemos en el lio. Un giro a la izquierda, preparar los dedos en los disparadores de los cambios, porque la primera rampa ya se acerca un herradura de izquierda y a tensar la cadena. Duele... acabamos de iniciar la pista que llega al caserío de los Cabriles, y solo hay dos alternativas darse la vuelta o prepararse a sudar, porque ese es el desnivel que nos acompañara en aproximadamente toda la ascensión hasta los 900 mts. Toda la ascensión desde este punto hasta el alto del toral, donde suaviza sensiblemente al ir cresteando, tiene un desnivel medio que ronda el 12%, con rampas de hasta el 21-22%.
Un pedazo de calzada romana relativamente bien conservada que pertenece a la vía que unía Pisoraca (Herrera de Pisuerga), Iuliobriga (Retortillo) y Portus Blendium (Suances).
Bajado este tramo prácticamente estamos en el Pico de la Cruz, de donde raudos escaparemos hacia Torrelavega para poner fin a esta vuelta.
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